Es conocida la frase del sofista Protágoras que afirma que: «el hombre es la medida de todas las cosas». Pero ¿qué hay en el hombre que dé la medida correcta de las cosas? ¿Su conciencia? ¿Sus deseos? ¿Su tradición?
En la Antigua Grecia fue lugar común para filósofos como Sócrates, Platón, Aristóteles y toda la filosofía helenística pensar que lo sustancial en el ser humano era la racionalidad y que, por tanto, el destino de nuestra especie era el saber. De ahí que el filósofo fuese, a su juicio, el hombre que daba la medida del hombre. Pero aquí no hay vanagloria, pues, filósofo es aquel que busca la imposible pero necesaria sabiduría…
No obstante, así como en nuestra educación el saber ya no ocupa el centro, así también la razón ha mermado su antigua fuerza, porque hoy, la vida no adquiere su medida en un modo ejemplar de vivir, sino en una moda adulterada de sentir.