Perdemos cuanto amamos y amamos porque perdemos. Las diferentes formas simbólicas con las que nos expresamos (la ciencia, la filosofía, el arte, la religión, la mitología, etc.) no son más que el intento de aliviar este hecho, a saber, que vivir es estar en pérdida, en caída libre. Y ante esto sólo cabe esperar que Orfeo con su música, con su saber, detenga, aunque sólo sea por un instante, la insaciable boca del cruento Cronos.