Sobre el Fedón

El diálogo platónico Fedón nos ofrece un ejemplo paradigmático de entereza ante la muerte. El relato de los últimos momentos de un hombre, al abrigo de sus discípulos, que transcurre entre la tristeza de los que se quedan y la alegría tranquila del que se va. «¿Por qué lloráis -dice- si mi vida, filosofar, no ha sido más que una preparación para la muerte, un vivir aprendiendo a morir y estar muerto?».  

Así se expresa Sócrates, el maestro de ética, el guerrero pacífico, el héroe civil, el mártir de Atenas…; el hombre que aprendió que el saber serena la vida, cambia superstición por inteligencia y fantasía por medida. Porque tan solo una persona que no conoció el descanso en su afán por estudiar, puede mirar a la muerte y sonreír con la gratitud del que jamás perdió el tiempo. 

Más allá de los argumentos, más allá de las razones, solo la experiencia de un filósofo ante la muerte. He aquí pues la fuerza del diálogo: su valor testimonial. 

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